Aún más, cuando estás sentada a su lado, abrazada a él, y de repente sientes un tierno beso en la frente y piensas que probablemente no haya lugar más cálido, más cómodo o más seguro en el universo que justo ahí, a su lado.
Y te das cuenta de que amas cada gesto que hace y cada detalle de su rostro, de su cuerpo y de su alma. Y te sientes tan afortunada de tenerlo, porque sabes que su amor es mutuo y que no hay nada mejor que lo suyo.
Cuando te quedas un rato mirándolo y de repente ves como en sus labios se dibuja una suave sonrisa y sientes que tu corazón se enciende con ese tierno gesto, que sientes que tu corazón no puede más de tanto amor.
Hay momentos en la vida que quisieras guardarte para siempre, que desearías guardarlos en un rincón muy especial de tu memoria, donde pudieras revivirlos en el momento que quisieras, o aun mejor... momentos en los que podrías quedarte toda una eternidad, porque en esos momentos no podrías ser más feliz.
Esos momentos que te cambian la vida. Y te hacen sonreir.
Cuando te quedas un rato mirándolo y de repente ves como en sus labios se dibuja una suave sonrisa y sientes que tu corazón se enciende con ese tierno gesto, que sientes que tu corazón no puede más de tanto amor.
Hay momentos en la vida que quisieras guardarte para siempre, que desearías guardarlos en un rincón muy especial de tu memoria, donde pudieras revivirlos en el momento que quisieras, o aun mejor... momentos en los que podrías quedarte toda una eternidad, porque en esos momentos no podrías ser más feliz.
Esos momentos que te cambian la vida. Y te hacen sonreir.
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