martes, 20 de febrero de 2018

Locura Individual

Quien hubiera dicho que mezclar dos flores coloridas y aromáticas con un poco de limón daba como resultado una poderosa droga estimulante.
Ni siquiera supe como llegué a hacer esa combinación. Una tarde de aburrimiento simplemente creí que combinar dos aromas exquisitos y naturales era buena idea. Lo de el limón fue algo accidental, al ver que después de mezclar las dos flores, muy bien trituradas se formaba una pasta chiclosa y de un olor bastante fuerte aunque no del todo agradable, solo me sentí frustrado y al no tener otra cosa a la mano, tomé el limón que tenía sobre la mesa y lo exprimí sobre la pasta. Finalmente, y después de mirar por unos segundos la mezcla, me pregunté a que sabría, así que lo probé. No me sentí realmente impresionado por el sabor, así que comí otro tanto.
Cabe decir que a últimos días, yo estaba pasando por una crisis existencial fuerte, así que realmente no tenia ganas de nada, y todo me valía lo mismo.
Después de unos momentos de probar mi creación comencé a sentirme mas animado, las ideas llegaban a mi con cada cosa que veía.
Escribí un par de cuentos cortos y me llegó la idea para una pintura que comencé esa misma noche.
Después de unas cuatro o cinco horas de aquel suceso, la sensación placentera disminuía y empecé a sentir los ojos pesados, algo de hambre y unas luces extrañas aparecieron arriba de mi vista.
Decidí irme a acostar un momento porque no aguantaba tener mis ojos abiertos. Recuerdo escuchar un canto muy hermoso antes de quedarme dormido. Y al despertar, me di cuenta que había creado algo bastante interesante que me podría dejar algunas ganancias.
Recorrí a un amigo cercano que sabia de estas cosas y le di a probar un poco de la mezcla de flores. Y esperé que le hiciera efecto.
Pasaron dos horas y mi amigo se veía realmente normal, y no le hacia ningún efecto. Después de 5 o 6 horas nos rendimos y se despidió de mala gana, yo me disculpé pero no entendía que pasaba. Probé un poco y me sentí igual que la primera vez, emocionado y feliz. Después de un rato el efecto disminuía de nuevo y las alucinaciones llegaron otra vez al igual que el canto.
Fui con otra persona, otro amigo para que la probara, pero tampoco tuvo ningún efecto en el.
Era muy extraño, simplemente  a nadie le producía el mismo efecto que a mi. Me pareció una situación bastante peculiar.
Tuve que disfrutar de mi invención / descubrimiento en soledad, y lo consumía cada vez mas frecuente, a la vez que las alucinaciones del final eran cada vez mas irreales y en ocasiones, aterradoras.
Siempre me quedaba dormido al final, no sabía si realmente me dormía o me desmayaba. El punto es que antes de perder la conciencia escuchaba una melodía, la mayoría de las veces, acompañada de una voz femenina que me tranquilizaba después de las alucinaciones en las que aparecían monstruos de grandes cabezas y cuerpos amorfos.
Eso si, aprovechaba la primera etapa para crear cuadros surrealistas, donde plasmaba las siluetas de esos seres que me amenazaban y los adoptaba en algunos cuentos de terror.
Pasaron tal vez dos o tres meses, no lo sé. Quizá fueron solo unos días, simplemente perdí la noción del tiempo. La gente que me llegó a ver me dijo que me veía pálido y muy delgado. Les decía que solo se lo imaginaban, y por supuesto, nadie sospechaba de mi invento pues todos sabían que no funcionaba como yo lo dije en un principio, o eso creyeron.
Un buen día... o quizá una mala noche, los monstruos que me visitaban realmente me atacaron. No se si fue real o no, pero sentí dolor cuando me tocaron con sus sucias pezuñas y sus ojos encendidos en fuego me cegaron. Me tiré en mi cama y me cubrí con mis sábanas, cerrando los ojos esperando el momento de quedarme dormido, y de que esa hermosa voz llegara a mis oídos. Me pareció una eternidad, pero al final logré escucharla, esta vez más fuerte que antes, y logré sentirme mejor a pesar de que no recuerdo dejar de temblar.
Lentamente caí dormido... pero ya no volví a despertar.

sábado, 17 de febrero de 2018

A dónde van los sueños cuando mueren?
Dónde están ahora mis sueños de ser una locutora de radio? O una reportera? A dónde fue mi sueño de ser artista e inspirar a otras personas?
Aquellos sueños que matamos por miedo a que la realidad nos golpee en la cara cuando se presenten ante el público. Aquellos sueños que sepultamos debajo de los asuntos pendientes de la vida cotidiana, esos asuntos que sentimos como indispensables, sin pensar que sin sueños nos volvemos robots y que a un loco y soñador no se le puede encerrar ni cambiar, no se le puede moldear, porque son libres y así deben vivir, para no explotar.
Dónde están los sueños olvidados? Necesito encontrarlos, para sobrevivir en el mundo real...