Los soñadores no lo tenemos fácil...
Hay gente que me corta la inspiración de solo sentir su presencia. Gente cuadrada, de las que quieren que todo esté en cierto "orden" que todo sea "correcto" y eso, por supuesto se refiere a la forma en la que ellos hacen las cosas. De esas personas que llegan y te miran y analizan tu comportamiento, y se preguntan porqué la gente no actúa como ellos, porqué no hacen lo que es correcto, lo que es práctico, lo que está bien hecho. Y te dicen "creo que deberías hacer esto..." y te dicen "¿porqué haces las cosas así? ¿No ves que está mal?". Esas personas me ponen nerviosa, porque siento que tienen razón y que tal vez las cosas solo tienen un modo correcto de hacerse. Y que por supuesto... yo me la paso equivocándome porque no hago las cosas como los demás.
Y pienso entonces, que quizá si debería dejar de perder el tiempo soñando, dibujando, escribiendo, recreando, escuchando música; porque finalmente eso no me va a llevar a nada: no va a ayudarme a conseguir dinero y valerme por mi misma, porque eso es una pérdida de tiempo. Debería ponerme a leer todo lo que dice la gente que ya debería haber leído y aprender todo lo que la gente dice que ya debería haber aprendido. Y me lamento por "perder el tiempo" así que me pongo mi disfraz de adulto y camino derecha, manteniendo el orden establecido de las cosas, siguiendo el ejemplo de personas cuadradas, criticando a aquellos a los que no entiendo.
Pero no funciona por mucho tiempo, porque todo eso me limita y me amarga, y me encierra. Me enojo y busco una salida, hasta que no puedo más y tengo que volver a soñar, a cantar, a dibujar, a escribir, a enamorarme y a bailar. Porque no puedo evitar ser lo que soy: Una soñadora, alguien que ama el arte, el amor, la amistad, la fe, la esperanza, que no se espanta ante el desorden en una mesa, sino que lo encuentra encantador, porque habla de que hubo vida en esa mesa, de que alguien estuvo ahí, alguien comió, bebió, escribió, leyó. Y lo disfruto tanto, que en su cabeza no cupo más que la idea de compartir eso con alguien, y por eso se fue y lo dejó todo hecho un desorden.
Soy una soñadora y no lo puedo evitar, y quiero contarle al mundo todo lo que veo, quiero pintar rostros de gente con alma, y fotografiar paisajes que recuerden momentos y que produzcan sensaciones; quiero escribir sobre personas que aman y que odian, que viven y que mueren, que dejan huella, igual que yo lo quiero hacer a través de mi arte y quiero conmover a la gente, tal vez no a todo el mundo o todo un país, pero si algún día llego a tocar el corazón de una persona que jamás he conocido ni conoceré, pensaré entonces que la magia existe y que ser soñadora sirvió de algo, aunque me hubieran querido hacer creer que no era así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No te quedes con las ganas y cuéntame qué opinas.