Me gustaría hacerte saber, poco a poco, sutilmente, que te quiero. Quiero demostrarte que puedes confiar en mi, que tengo unas ganas enormes de ser tuya y por supuesto, de que seas mio.
Hoy alguien me dijo que me vio contigo y me preguntó "¿Quién era aquél con el que ibas de la mano?" y me sentí tan orgullosa de decir que eras mi novio, que no pude ocultar una sonrisa enorme.
Me pregunto si te darás cuenta, al menos un poco de lo que me haces sentir: en la mañana que quedamos de vernos me puse nerviosa mientras te esperaba (es por eso que me hace sentir más cómoda llegar tarde) y cuando llegaste me temblaban las piernas, y sonreí nerviosamente. Quería saber si tu también estabas nervioso...
Tu presencia me llenó de inspiración y alegría. Me gustas porque cuando te veo me pongo de buen humor. Eres como un imán para mi sonrisa.
Y en la noche, que te encontré en el autobús, fue una delicia sentir tus cálidas manos sobre las mías. Escucharte y mirar tus labios... Y besarlos.
Me dejarás entrar en tu corazón? Podré convencerte de mis intenciones de hacerte muy feliz?
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