martes, 28 de junio de 2016

A veces...

Tengo que confesarlo, a veces quisiera que fueses mio.

Quisiera que no miraras a nadie. Que tus manos y tus oídos y tus palabras fueran solo para mi. Y que yo pudiera abrazarte y besarte tanto como se me antojara sin temor de que otras personas me juzgaran por hacerlo.

Te quiero de forma egoísta.

Pero no es posible. No puede ser. Tu siempre serás tu: bello, interesante, gracioso y genial. Siempre platicando.  Y yo nunca dejaré de ser yo: distraída, chistosa, incomprensible, siempre callada.

¿Cómo podría pensar en un nosotros?

Hoy supe que algo estaba sucediendo en mi mente o mi corazón. Porque me sorprendí admirandote mientras hablabas con las otras gentes y pensaba "¡qué bonito es!" y luego, al encontrarme tu mirada, tener esa sensación de que pudiera escaparse mi pensamiento por mi mirada.

Y te odie... Porque no puedo evitar quererte. Y porque siempre pienso en ti. Eres tan amable y tan gentil. Y me gustas y no puedo evitarlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

No te quedes con las ganas y cuéntame qué opinas.