Por un momento creí que todo iba bien. Me senti en confianza siendo yo. La chica que escucha la radio, que quizá no habla mucho, pero es interesante conocer. Esperaba a alguien para hacer tareas. La tarde pintaba bien. Ya habia comido y comia dulces mientras esperaba.
Esperé, 15, 20 minutos, media hora... no llegó. Bueno, quizás pueda ir a la biblioteca a leer un libro. Más tarde veré a otra persona.
Y entré en la biblioteca y leí unos cuentos bastante interesantes de Gabriel Saucedo. Me sentía bien, recibí un mensaje de mi novio y sonreí.
La otra persona llegó tarde y mientras llegaba mi mente se encargó de tirar a la basura mi buen ánimo. Si, pensé muchas cosas, que fué mala idea ver a todas estas personas en tiempo y horario diferente, como si no tomara en serio mi carrera, que de esta forma no lograría aprender lo que se supone debo aprender con esto.
Pensé en irme de una vez, pero de repente llegó y no pude escapar. Se despidió de sus amigos y la envidié porque ella puede relacionarse con otras personas y hace que parezca tan sencillo... Pero ya nos lo dijo una vez, ella no tuvo una infancia de soledad. Así quien no...
El nudo en mi garganta se desvaneció rápidamente, quizá ahora tengo práctica en eso. Me ayudó con mi tarea y nos fuimos camino hacia la parada. Hicimos un poco de plática, quizás si voy mejorando.... Antes de llegar a la parada ella encontró a sus amigos y nos despedimos. Al subir al transporte me puse a pensar en mi novio y que él se lleva bien con la persona de la que me acababa de despedir. Quizá si él hubiera estado en mi lugar se habría portado muy diferente, más cálido. él no le da miedo.
Los amigos de mi novio me agradan, la vez que salimos con ellos me trataron como parte de la familia y yo fui capaz de soltar algunas palabras, más de lo que hubiera logrado antes.
En fin... mi estado de ánimo cambió de un momento a otro. La voz oscura que me habla en mi cabeza a veces me tiró. Ella sabe como hacerlo. Mi pedazo de oscuridad. Suele salir cuando empiezo a elevar mi mente y sostener una sonrisa ante la vida. Aunque quizá cada vez es más fácil echarla o al menos sobrellevar sus lamentos estruendosos. Quizá poco a poco voy avanzando...
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