¿Alguna vez haz llorado de felicidad?
Hoy fue un día especial. No fue demasiado extraordinario, de hecho fue normal.
Pero en un momento, en un lugar común y corriente, lleno de personas comunes y corrientes, te miré sonreír. Observé la curvatura de tus labios, tu piel caramelo y tus ojos que me decían que te sentías dichoso. Y luego de mirarnos por unos momentos parpadeaste mirando hacia otro lado, en ese gesto tímido que me encanta y no pude evitar abrazarte y susurrarte al oído un "te amo" sincero y apasionado.
No podía dejar de sonreír, sintiendo el calor de tu cuerpo justo junto al mío, percibiendo tu perfume, sintiendo tanto amor y pensé que es ese preciso momento, no necesitaba nada más. Sentí a mi corazón querer explotar de felicidad y solo pude reir al tiempo que mis lágrimas expresaban lo feliz que era. Me preguntaste qué tenía. Yo te abracé más fuerte y te dije "soy muy feliz".
Y nos fundimos en un abrazo, de esos que te reponen y te hacen olvidar cansancio, preocupaciones, penas. Y solo te dan alegría y bienestar.
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