Bien, lo diré: extraño mensajes cursis, respuestas rápidas, apodos ñoños, palabras empalagosas y todas esas cosas para las que eras experto. Quizá jamás te las creí porque nunca hice nada para merecerlas, simplemente empezaste a hablarme así y admito que fue lindo y todo. Y admito que mirar lo que publicas no me ayuda mucho, que sigo sintiendo algo: que me siento culpable y enojada, pero que dudo también de todo eso que publicas. Porque tu eres asi: vas de aquí para allá, buscando quien te sonria bonito y te consuele.
Perdón, creo que no se lo que digo. Finalmente, todos buscamos estar acompañados. Solo que siempre me costó creer que tus intenciones eran genuinas.
Y ahora... Quisiera mensajes por montón y que dijeran cualquier cosa random, y apodos ñoños y emojis cursis a cada rato. Y poemas y canciones y señales de cariño e interés. Pero no pretendo cambiar a nadie, solo no quiero sentirme solita. Al menos platicar un momento en tiempo real.
Hoy no me siento bien. Estoy triste, tengo frio en el kokoro. Supongo que es por eso que escribo esto.
Tal vez debería decirle que a veces tengo frío y quisiera un abrazo, un beso, una sorpresa. Debería decirle ahora y no esperar a sentirme tan mal que haga algo impulsivo que nos dañe a los dos.
Ahora si quiero hacer las cosas bien. He dicho...
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