Hoy parece un día normal,
las horas pasan sin parar.
Camino cerca de tu casa;
llegué aquí casi sin pensar
porque te he soñado mucho,
un poco más de lo normal,
con tu silueta y tu voz,
con tu cabello y tus labios.
Y sueño volverte a encontrar
en un futuro ideal
en el momento preciso
para podernos amar
con madurez, sin dudar.
Y no es porque sea tu cumpleaños,
que en mi mente brilles como un sol,
así ha sido todo el tiempo:
doscientos cincuenta y tres días
desde que ya no te tengo
pero tu luz ilumina mi corazón
todos y cada uno de los días.
Y hoy por ser este día especial,
mis pies me trajeron aquí
esperando poderte encontrar
y mirar tu sonrisa de nuevo,
aunque no me pueda acercar,
aunque te vea otros labios besar.
Eres mi más grande amor
y aunque hoy estemos tan lejos,
así de lejos te cuido y bendigo
mientras me guardo la esperanza
de estar a tu lado el otro año.
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